Archive for August, 2011

Autoestima: un edificio en construcción

Written by autoayuda autoestima on Wednesday, August 31st, 2011 in Autoayuda - autoestima.

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Autoestima: un edificio en construcción
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Lejos de considerarla algo establecido, especialistas proponen la posibilidad de reformularla en las distintas etapas de la vida

Tesy de Biase

Frágil, cambiante y devaluada. O resistente, sólida y valorizada. Dos imágenes de uno mismo. Dos destinos.

“La autoestima actúa como el sistema inmunológico del psiquismo. Una buena autoestima permite enfrentar dificultades, no ser demasiado influenciable por la mirada de los otros, sobrevivir a los fracasos y desilusiones, y sentirse digno de ser amado; también permite pedir ayuda, cambiar de opinión y aceptar las limitaciones”, afirma el médico psicoanalista Luis Hornstein, autor del libro de reciente publicación Autoestima e identidad , e inmediatamente contrapone:

“Una baja autoestima -no creer en nosotros mismos, en nuestra capacidad ni en nuestra posibilidad de ser amados- hace que el mundo se convierta en un lugar aterrador. Quienes tienen una autoestima devaluada hacen siempre una lectura de la realidad en donde terminan denigrados y hablan de sí mismos con poco orgullo, como si fueran sus propios enemigos.”

El doctor Héctor Fiorini, director del Centro de Estudios en Psicoterapias, agrega otro rasgo tipico de quienes encuentran en el espejo una imagen devaluada: la inestabilidad. “La imagen que estas personas tienen de sí mismas no es sólida, sino precaria, confusa. Y tienden a la polarización sin grises, especialmente en cuanto a la valorización: la estima oscila entre juicios de perfección y juicios de denigración”, define en su libro Estructuras y abordajes en psicoterapias psicoanalíticas . También explica que el desamor hacia uno mismo desemboca en una forma de vivir con el permanente sentimiento de estar expuesto, como si cada experiencia fuese un examen, hecho que convierte la existencia en riesgo, amenaza y fragilidad.

¿Cómo se construye la autoestima? ¿De qué depende el amor o el desamor, la valoración o la devaluación de uno mismo? “Los cimientos de la autoestima se construyen durante los primeros años”, dice Hornstein. Y define algunas condiciones nodales en la constitución del amor hacia uno mismo: una crianza con afecto y respeto, reglas estables y razonables sin recurrir al ridículo, la humillación o maltrato físico, sumado a una básica confianza por parte de los adultos en las capacidades del niño.

Fiorini resalta la función de los adultos en la formación de la estima de sí de los chicos: “El gran trabajo del adulto es ser espejo, pero un espejo lo más fiel posible a lo que el niño es, intentando no confundir lo que el adulto fantasea y desea con lo que realmente percibe; los padres muchas veces imaginan algo que el chico no es o no tiene. Es fundamental que los adultos puedan ver lo que cada hijo trae de sí, cuál es su singularidad; captarla, aceptarla y darle la ocasión de que ese capital personal se despliegue”.

Según Fiorini, “el problema es cuando la imagen que se les devuelve a los chicos es confusa, difusa, negativa o, sencillamente, no les dan una imagen, porque más vale ignoran al niño. Es en ese espejo donde la persona incorpora un trastorno de su imagen”.

Pero no todo se juega en la infancia: “Pensar los trastornos de la estima de sí solamente desde la historia infantil es un reduccionismo -dice Hornstein-. Los ríos que desembocan en la autoestima son, además de la significación de los otros durante la infancia, los vínculos y la valoración social, los logros personales y también los proyectos”.

A veces, el punto no se centra en los logros en sí, sino en el nivel de exigencia: quien tiene una autoexigencia muy fuerte, con una mirada implacable, incrementa la distancia entre la imagen de sí y la imagen de lo que debería ser para esta autoexigencia. Hay personas con problemas narcisistas porque fueron poco narcicisadas; otras, por exceso de ideales, pueden tener ideales tan exigentes que es muy difícil alcanzarlos.

Más allá de la infancia

Es la combinación de estos factores la que va reconstruyendo la imagen de sí en el transcurso de la vida. “La autoestima no está constituida por un núcleo estable, sino por un flujo turbulento que sufre un continuo proceso de transformación desde la infancia”, apuesta Hornstein.

Si en la primera infancia la fuente de valoración es la mirada de los otros más cercanos, especialmente los padres, en la adolescencia los espejos se multiplican y los grupos de pares pueden revertir aquello que la familia no había reflejado o había reflejado inconsistente o equivocadamente. “Pueden captar mejor y alentar en una función que se había desvalorizado, es decir que pueden tener una función correctora”, se entusiasma Fiorini, y califica estos nuevos espejos de círculos virtuosos.

“Lo ideal es diversificar las fuentes o afluentes de la autoestima, porque si se sostiene en una sola -en las mujeres es más habitual centrar la autovaloración en lo afectivo y en los hombres, en lo laboral-, cualquier pérdida en uno de estos ámbitos puede desembocar en una verdadera catástrofe narcisista”, analiza Hornstein.

Además, propone abrir un campo de reflexión acerca de cómo esa baja autoestima se va convirtiendo en una profecía autocumplida: “Nunca voy a?”. Se trata de romper con esa construcción que convierte una convicción en descripción. Y ejemplifica con un posicionamiento típico de quienes le cierran la puerta a la autovaloración: “Mis amigos no me llaman porque no me quieren”. ¿Y vos los llamás? “No.”

“El punto es que pueda ver qué realidad está produciendo él mismo”, define Hornstein. Y Fiorini propone una reparación que le permita al paciente encontrarse con él y con condiciones personales que habían sido descartadas, recuperar o construir su estima, a partir de la propia valoración. Es un proceso que tiende a liberar de las ataduras que condenaban a esperar del otro siempre la valoración; a revertir una tendencia que impide exponerse por temor a fallar; a salir de la dependencia de los otros; a recuperar o construir la posibilidad de ser desde uno mismo, rompiendo la tendencia al sometimiento.

“Es un trabajo de autoconstrucción.”

lanacion.com.ar

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Ambiente familiar, el factor que más influye en la autoestima de los niños

Written by autoayuda autoestima on Thursday, August 11th, 2011 in Autoayuda - autoestima.

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Ambiente familiar, el factor que más influye en la autoestima de los niños

Lo importante en todo el proceso de crecimiento de los hijos es darle la posibilidad de ser y de sentirse bien con ellos mismos.

Constantemente la autoestima se ve afectada por las experiencias y exigencias que se reciben del mundo exterior.

“La sociedad exige que sigamos pautas de comportamiento estándar o sistemas de elección y decisión parecidos o iguales que los de la mayoría, y si no cumplimos los requisitos exigidos, nuestra autoestima, aunque positiva, puede verse mermada.

Por esta razón, la construcción de una autoestima positiva debe ser sólida en todos los momentos de la vida de un niño. Solamente así, él no se sentirá inferior por si lleva un corte de pelo, que le guste, pero que no agrada a los demás”, explicó el psicólogo Mario Arce Gómez.

Una baja autoestima puede desarrollar en los pequeños sentimientos como angustia, dolor, indecisión, desánimo, pereza, vergüenza, y otros malestares.

“Por este motivo, el mantenimiento de una autoestima positiva es una tarea fundamental a lo largo del crecimiento de los chicos. Dentro de nosotros, existen sentimientos ocultos que muchas veces no son percibidos.

Los malos sentimientos, como el dolor, la tristeza, el rencor, y otros, si no son remediados, acaban por convertirse y ganar formas distintas, estos pueden llevar a una persona no solo a sufrir depresiones continuas, sino también a tener complejo de culpabilidad, cambios repentinos del humor, crisis de ansiedad, de pánico, reacciones inexplicables, indecisiones, excesiva envidia, miedos, impotencia, hipersensibilidad y pesimismo”, aseguró el especialista.

Falta de interés y valor propio

Una baja autoestima también puede llevar a una persona a sentirse poco valorada y, en razón de eso, a estar siempre comparándose con los demás, subrayando las virtudes y las capacidades de los demás.

“Es posible que les vea como seres superiores y sienta que jamás llegará a rendir como ellos. Esta postura le puede llevar a no tener objetivos, a no ver sentido en nada, y a convencerse de que es incapaz de lograr cualquier cosa que se proponga. Lo que le pasa es que no consigue comprender que todos somos distintos y únicos, y que nadie es perfecto. Que todos nos equivocamos y volvemos a empezar”, aseveró Arce Gómez.

El papel de la familia

Es dentro del ambiente familiar, principal factor, donde los niños van creciendo y formando su personalidad.

“Lo que su familia piensa de él, es de fundamental importancia. Por eso, es recomendable que a los padres no se les escapen los logros que conquistan sus hijos. Si el bebé empieza a caminar, pero los mayores ven la situación como una obligación y no como una conquista del bebé, la criatura no se sentirá suficientemente estimulada para seguir esforzándose para conseguir otros logros, para superarse. Lo importante en todo el proceso de crecimiento de nuestros hijos es que les demos la posibilidad de ser, de sentirse bien con ellos mismos, que nuestro esfuerzo esté vinculado al afecto, al cariño, a la observación, a valorar sus calidades y apoyarle cuando algo va mal y para eso es necesario conocerles cada día, favoreciendo los encuentros, las conversaciones y el contacto físico”, concluyó el psicólogo.

Factores

-Personales (la imagen corporal, las habilidades físicas e intelectuales).

-Personas significativas (padres, hermanos, profesorado, amigos).

-Factores sociales (valores, cultura, creencias).

Por lo tanto, su desarrollo estará estrechamente ligado a los valores de la sociedad en la que se nace y vive, la honestidad, riqueza, delgadez o habilidades en el fútbol son valores sociales admitidos y si el niño los tiene, se le facilitará una buena autoestima.

Por: Yaqueline Hurtado Domínguez

cronicadelquindio.com

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